Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva
1 Pedro 1:3
Terminamos este camino de gratitud no quedándonos en la tumba, sino celebrando la resurrección. Cristo no solo murió por nuestros pecados. También resucitó para darnos una esperanza viva. Y esa verdad transforma completamente la manera en que vivimos.
La gratitud cristiana no mira solo hacia atrás, hacia lo que Cristo hizo en la cruz. También mira hacia adelante, hacia la vida nueva que Él inauguró con su resurrección. Porque si Jesús vive, entonces nuestra historia no está cerrada por el dolor, el pecado o la muerte. Hay esperanza. Hay futuro. Hay nueva creación en marcha.
Pedro dice que hemos sido hechos renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo. Eso significa que la gratitud del creyente no es resignada ni triste. Es una gratitud viva, perseverante, llena de esperanza. Una gratitud que aprende a vivir desde la victoria de Cristo, aun en medio de un mundo quebrantado.
Después de estos 21 días, el llamado no es solo haber pensado más en la gratitud. Es vivir agradecidos. Caminar de otra manera. Mirar de otra manera. Orar de otra manera. Servir de otra manera. Sufrir de otra manera. Amar de otra manera. Todo porque Cristo vive.
Que este no sea el final de una serie, sino el comienzo de una vida más rendida a Jesús, más consciente de su gracia y más formada por su presencia. La tumba está vacía. Cristo ha resucitado. Y por eso la gratitud puede convertirse en una manera de vivir.
Oración:
Jesús resucitado, gracias porque vives. Gracias porque en ti hay esperanza viva, nueva vida y victoria verdadera. Que mi corazón siga siendo transformado por tu gracia y que aprenda a vivir cada día con una gratitud firme, humilde y llena de esperanza. Amén.Devocional en YouTube: https://youtu.be/KjG-SLn31o8

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