Por esto yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que se porten como deben hacerlo los que han sido llamados por Dios, como lo fueron ustedes. Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor; procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos… Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Efesios 4:1–3, 32

La gratitud no solo transforma la relación con Dios. También transforma la manera en que vemos y tratamos a las personas. Cuando el corazón vive centrado en faltas, decepciones y roces, las relaciones se vuelven más pesadas. Pero cuando aprende a agradecer, empieza a reconocer también la gracia de Dios en los demás.

Eso no significa idealizar a nadie. Todos seguimos siendo personas imperfectas. Pero la gratitud nos ayuda a no reducir a los demás a sus errores. Nos ayuda a recordar el valor de su presencia, su historia, sus esfuerzos, su servicio y la paciencia que también necesitamos para con ellos.

Efesios nos llama a vivir con humildad, mansedumbre y paciencia, soportándonos unos a otros en amor. Y luego añade el llamado a perdonar como Dios nos perdonó en Cristo. Allí hay una conexión importante. Cuando agradecemos la gracia que hemos recibido, se nos hace más posible extender gracia a otros.

Muchas relaciones se enferman porque dejamos de ver el regalo que Dios nos dio en ciertas personas y comenzamos a mirar solo aquello que nos incomoda. La gratitud no niega lo difícil, pero sí evita que lo difícil ocupe todo el espacio.

Hoy puede ser un buen día para agradecer por alguien. Por una persona cercana. Por un hermano o hermana en la fe. Por alguien que te ha servido, acompañado o animado. Y tal vez también por alguien con quien te cuesta, pidiéndole al Señor que sane tu mirada y te dé un corazón más parecido al de Cristo.

Oración:

Señor, gracias por las personas que has puesto en mi vida. Perdóname cuando me enfoco solo en sus fallas. Enséñame a mirar con más gracia, más paciencia y más gratitud, así como tú me has tratado a mí en Cristo. Amén.

Devocional en YouTube: https://youtu.be/b9BNRG9IUQo

Deja un comentario