Viviendo una vida centrada en Cristo

Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto.

Proverbios 3:5–6

Hay momentos en la vida donde agradecer parece fácil. Pero hay otros donde agradecer se vuelve un acto de fe. Cuando no entendemos lo que Dios está haciendo, cuando el panorama no es claro, cuando la respuesta tarda, el corazón puede inquietarse. Y allí se revela mucho de nuestra vida interior.

Proverbios nos llama a confiar en el Señor con todo el corazón y a no apoyarnos en nuestra propia prudencia. Eso significa que habrá tramos del camino donde no tendremos todas las explicaciones. Y, aun así, podremos seguir confiando.

La gratitud en esos momentos no nace de entenderlo todo. Nace de conocer a Dios. Nace de recordar su carácter. Él es bueno aunque no vea todo. Él es sabio aunque yo esté confundido. Él es fiel aunque hoy no pueda ordenar cada pieza de la historia.

Agradecer en medio del no entender no es fingir. No es negar la tensión. Es decir con humildad: “Señor, mis preguntas son reales, pero tu señorío también es real. Mi espera es real, pero tu fidelidad también”. Ese tipo de gratitud hace bien al alma, porque la saca del control y la vuelve a colocar en confianza.

Jesús mismo caminó en obediencia al Padre en medio de dolor, oposición y sufrimiento. No siempre todo fue ligero, pero su corazón permaneció rendido. En Él aprendemos que una vida agradecida no depende de tener el mapa completo, sino de caminar con el Padre.

Oración:

Señor, cuando no entienda lo que estás haciendo, ayúdame a seguir confiando. No permitas que la confusión robe mi gratitud. Quiero descansar en tu carácter y seguir reconociéndote en medio del camino. Amén.

Devocional en YouTube: https://youtu.be/c4jofxSJyGk

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