Antes de comenzar este camino de 21 días de gratitud, creo que necesitamos entender por qué la gratitud importa tanto. Porque no se trata solo de tener buenos modales, ni solo de decir “gracias” por educación. La gratitud, cuando la entendemos bien, toca nuestra mente, nuestro corazón, nuestro cuerpo y nuestro espíritu.
Aun desde una perspectiva de salud, Mayo Clinic ha compartido que la gratitud está asociada con beneficios importantes. Puede ayudarnos a mejorar el sueño, el estado de ánimo, el bienestar general, el manejo del estrés y fortalecer las relaciones. También ha dicho que prácticas sencillas como llevar un diario de gratitud o detenerse cada día a recordar las personas por las que estas agradecido ayuda en tu estado emocional.
Eso ya en sí mismo es valioso. La Palabra de Dios nos lleva todavía más profundo. La gratitud no solo ayuda a que nos sintamos mejor; nos ayuda a vivir mejor delante de Dios. La gratitud reordena nuestro corazón. Nos saca a nosotros del centro y nos vuelve a poner a Cristo en el centro. Nos recuerda que todo lo bueno es gracias a Él, que no vivimos solamente por nuestras fuerzas y que aun en medio de la lucha, Dios sigue siendo fiel.
Por eso 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.” Este pasaje no dice que todo lo que vivimos es bueno. Tampoco dice que debemos negar el dolor, el sufrimiento o la prueba. Dice que en toda circunstancia podemos vivir agradecidos. ¿Por qué? Porque la gratitud mantiene nuestro corazón rendido Cristo, nos da una mente sobria y un alma se puede conectar mejor con Dios.
Algo importante es entender que la gratitud no hace automática el entender de la voluntad de Dios, pero sí nos da un corazón saludable que puede discernir mejor lo que Dios está haciendo o ha hecho. ¿Por qué?
Porque, un corazón agradecido escucha mejor. Un corazón agradecido ora mejor. Un corazón agradecido se amarga menos, se queja menos y recuerda más la fidelidad del Señor. Y cuando el corazón está menos dominado por la ansiedad, nuestra propia autosuficiencia o las quejas o murmuraciones, está en mejores condiciones para entender y obedecer la voluntad de Dios.
Eso es parte de la razón por la que estos 21 días importan tanto. Cada día habrá un devocional que podrás escuchar a través de mi página en YouTube o Facebook.
Y en este tiempo no queremos solo pensar más en la gratitud. Queremos formar una vida agradecida en Cristo. Queremos despertar el corazón, renovar la mente y aprender a caminar con Jesús de una manera más humilde, más sana y obediente.
Si perseveramos en este camino, no solo puede haber fruto emocional o mental. También puede haber un profundo fruto espiritual, ya que la gratitud nos prepara para reconocer más claramente la obra de Dios, depender más de su gracia y responder con mayor fidelidad a su voluntad. Nos ayuda a ver la vida no solo desde lo que falta, sino desde la presencia de Cristo en medio de todo.
Así que te animo a comenzar esta serie no como quien cumple una tarea más. Comencemos como quienes quieren volver a Jesús. Comencemos con disposición de aprender, con hambre de ser transformados. Porque la gratitud, cuando nace de la cruz y mira al Cristo resucitado, no se queda en emociones. Se convierte en una manera de vivir.
Que Dios bendiga tu vida y disfrutes de estos 21 días de gratitud.
Devocional en YouTube:https://youtu.be/WTZPLVkzx-c

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