Viviendo una vida centrada en Cristo

“Porque él permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable.”

Hebreos 7:24

Seamos honestos: la vida cambia y la mayoría de nosotros no amamos el cambio, sobre todo cuando no lo escogimos. A veces cambia la salud, cambian las finanzas, cambian las relaciones, cambian los planes, cambia el mundo y a veces con tanto movimiento, el corazón se cansa. La incertidumbre se vuelve una carga diaria.

Pero el Padre no nos dejó sin un ancla. Nos dio a Jesús como nuestra seguridad: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.”  Hebreos 13:8.

Ahora… ¿qué significa eso “en la práctica”? Porque muchos cristianos creen en un Jesús histórico (murió y resucitó) y en un Jesús futuro (volverá), pero viven como si hoy Jesús estuviera “inactivo”, lejos, desconectado.

Hebreos dice lo contrario: Jesús está vivo y está trabajando por ti ahora mismo. 

Recordando este sábado de resurrección, creeme el seguía activo. Nos podemos preguntar ¿Cómo? Como tu Sumo Sacerdote.

En el Antiguo Testamento, el sumo sacerdote hacía dos cosas claves:

  1. Representaba al pueblo delante de Dios, llevando sangre al Lugar Santísimo para pedir perdón.
  2. Luego representaba a Dios delante del pueblo, saliendo con bendición, paz y seguridad de que el sacrificio fue aceptado.

Pero ese sistema tenía límites: el sacerdote también era pecador, también necesitaba perdón, y finalmente moría. El liderazgo cambiaba. La gente quedaba vulnerable a la fragilidad humana.

Pero Jesús no. Jesús es el Sacerdote que no falla y no se reemplaza.

Hebreos lo describe así: “Este es el sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, sin mancha… exaltado más allá de los cielos.” Hebreos 7:26.

Y añade: “No tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día… porque lo hizo una sola vez y para siempre, al ofrecerse a sí mismo.”  Hebreos 7:27.

Eso significa que Jesús no solo murió por ti. Jesús llevó su sacrificio a la presencia del Padre y lo presentó como suficiente, definitivo, y eterno.

“Entró… en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” Hebreos 9:24

Pregunta: ¿Qué implica esto cuando tu vida se mueve, cuando todo cambia, cuando estás ansioso o cansado?

  1.  Tu perdón no está en revisión

Tu acceso a Dios no depende de tu desempeño del día. Depende del sacrificio ya aceptado de Cristo. Por eso no vienes temblando como quien pide entrada; vienes confiado como hijo e hija.

  • Tienes ayuda “en tiempo real”

Hebreos lo dice con una invitación directa: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16.

“Oportuno socorro” significa ayuda a tiempo. No tarde. No genérica. No fría. Ayuda exacta, cuando la necesitas.

  • Tienes un Salvador que entiende

No es un sacerdote distante. Es uno que “se compadece de nuestras debilidades” Hebreos 4:15. Jesús no te mira desde arriba con indiferencia; te mira con comprensión y poder.

Y aquí está la belleza: en un mundo donde todo cambia, tu Sacerdote no cambia. No envejece, no se agota, no se equivoca, no renuncia, no muere. Su sacerdocio es “inmutable”. Por eso tu esperanza es estable, aunque tu semana sea inestable.

Preguntas de reflexión

  • ¿Cómo puede la conciencia de la constancia de Cristo ayudarte a responder a los cambios indeseados en nuestro mundo y en tu vida?
  • ¿Cómo influye el ministerio sacerdotal continuo de Cristo en tu vida?

Paso práctico (hoy):

Cuando sientas ansiedad por algo que cambió o podría cambiar, haz esta oración corta (3 veces en el día): “Jesús, mi Sumo Sacerdote, me acerco a tu trono. Dame misericordia y gracia para este momento.”

Y luego actúa como alguien que ya fue escuchado: respira, obedece el siguiente paso, suelta el control.

Oración:

Padre, gracias porque en Jesús tenemos un Sumo Sacerdote sin pecado, eterno e inmutable. Gracias porque su sacrificio fue aceptado y nuestro acceso a Ti está asegurado. Hoy nos acercamos a tu trono con confianza y recibimos misericordia y gracia para nuestra necesidad del día de hoy. En medio de tanto cambio, fija nuestro corazón en Cristo, nuestra ancla firme y segura. Amén.

Devocional en YouTube: https://youtu.be/yq1siumAVmc

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