“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo… que, por su gran misericordia, nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.”
1 Pedro 1:3
Llegamos al final de estos 50 días… pero no al final de Jesús.
Si algo hemos aprendido en este camino es esto: Cristo no es una temporada. Cristo es nuestra vida como dice Colosenses 3:4 “Cristo, que es la vida de ustedes”.
Cristo no es un capítulo bonito para cerrar una serie; es el centro que sostiene tu vida cada día, sostiene cada decisión, cada batalla, cada esperanza.
Hoy quiero cerrar con una sola palabra: gracias.
Gracias por cada corazón que caminó estos días buscando a Jesús. Gracias por cada oración en voz baja, por cada momento de silencio, por cada lágrima honesta, por cada paso de fe, por cada vez que alguien volvió a mirar la cruz cuando el alma estaba cansada. Gracias por los escucharon o leyeron el devocional, los que lo compartieron, animaron a otros, o simplemente se quedaron firmes cuando no tenían fuerzas.
Y por encima de todo… gracias a Jesús.
Gracias por su cruz.
Gracias porque no fue teoría: fue sangre real, entrega real, amor real.
Gracias porque cargo nuestra culpa sin excusas, sin reservas, sin retroceder.
Gracias porque su “Consumado es” no fue un suspiro de derrota, sino un grito de victoria.
Gracias porque fue sepultado… y al tercer día resucito, demostrando que su amor es más fuerte que la muerte.
Gracias porque ascendió y hoy reina, y no como un Rey distante, sino como un Salvador cercano, intercediendo por nosotros.
Gracias porque volverá, y ese regreso es nuestra esperanza firme.
Y hoy, con gratitud, quiero hacerte una invitación sencilla y eterna:
No dejemos a Jesús como un recuerdo.
No lo dejemos como “algo bonito que hicimos por 50 días”.
No lo dejemos como un evento, una emoción, o una publicación.
Mantengamos a Jesús vivo en nuestra vida para siempre.
Si te preguntas ¿Cómo? Que tal volviendo juntos a lo básico, pero con todo el corazón:
- Volvamos cada día a la cruz.
Porque la cruz te mantiene humilde, agradecido, limpio. “Dios nos demuestra su amor en esto: en que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.” Romanos 5:8.
- Vivamos cada día con la resurrección en mente.
No estás condenado a repetir tu pasado. Hay vida nueva. “Así como Cristo resucitó… así también nosotros vivamos una vida nueva.”Romanos 6:4.
- Permanezcamos cerca de Jesús.
No por fuerza humana, sino por relación. “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.” Juan 15:4.
Y si hoy tú sientes que te has enfriado… o que te alejaste… o que vienes cargando culpa, vergüenza, o viviendo una doble vida… escucha esto: Jesús sigue vivo. Y te sigue buscando. No para aplastarte, o alejarse de ti, sino para restaurarte.
Hoy es un buen día para responderle, de una manera simple y sencilla:
- Si necesitás volver: así que volvamos.
- Si necesitás rendirte: rindámonos.
- Si necesitás perdonar: perdonemos.
- Si necesitás confesar: confesemos.
- Si necesitás empezar por primera vez: empieza hoy.
Porque el mismo Cristo que murió y resucitó es el que hoy te dice:“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28.
Oración final:
Señor Jesús, gracias. Gracias por tu cruz, por tu sangre, por tu perdón. Gracias por tu resurrección, por la esperanza viva, por la vida nueva. Hoy decido no dejarte como un recuerdo, sino recibirte como mi vida. Mantente vivo en mí: en mis pensamientos, en mis palabras, en mi familia, en mi iglesia, en mi trabajo, en mis decisiones. Llévame cada día al pie de la cruz y levántanos con tu poder de resurrección. Y hasta que vuelvas, haz nos fieles, agradecidos y llenos de amor. Amén.
Que Dios te bendiga, hasta la próxima.
Devocional por YouTube: https://youtu.be/moNEdK_UVU4

Deja un comentario