Viviendo una vida centrada en Cristo

“Este mismo Jesús… vendrá de la misma manera que ustedes lo han visto irse.” 

Hechos 1:11

¡Querida familia, feliz día de resurrección!

Estamos ya casi en el final de nuestra serie de 50 días con Jesús hacia la pascua.

Hemos contemplado a Jesús desde antes del tiempo, en el pesebre, en la cruz, en la tumba vacía, en su ascensión y exaltación. Pero el retrato todavía tiene una pieza final: su regreso. La historia no termina con Jesús “en el cielo” y nosotros “aguantando aquí”. Termina con Jesús volviendo.

Los ángeles lo dijeron claramente: “Este mismo Jesús… vendrá.” Hechos 1:11

No “una idea”, no “una energía”, no “un símbolo”. Este mismo Jesús. Visible. Real. Personal.

Y su segunda venida será totalmente distinta a la primera.

La primera vez vino en humildad. La segunda vendrá en gloria.

La primera vez pocos lo reconocieron. La segunda vez toda la tierra lo verá.

La primera vez fue juzgado por pecadores. La segunda vendrá como Juez justo.

La primera vez llevó una corona de espinas. La segunda llevará muchas coronas.

La primera vez vino a morir. La segunda vendrá a reinar.

Esa esperanza fue la gasolina de la iglesia primitiva cuando el mundo se les venía encima. Y sigue siendo la gasolina hoy cuando el mal parece ganar, cuando la injusticia se multiplica, cuando el dolor se alarga, cuando la vida nos cansa. Cristo no dijo: “tal vez vuelvo.” Cristo prometió: “vengo.”

Y aquí está lo que me encanta: la Biblia no usa esa esperanza para que vivamos escapando de la realidad, sino para que vivamos con propósito dentro de la realidad.

Entonces… ¿cómo se vive “hasta que Él venga”?

  • Estando atentos, no distraídos.

Hay un llamado a estar despiertos espiritualmente, a no vivir anestesiados por la rutina, el entretenimiento, la ansiedad o el consumo. No porque tengamos miedo, sino porque tenemos esperanza.

  •  Con desapego sano de este mundo

No es desprecio por la vida; es poner las cosas en su lugar. Esta vida es importante, pero no es el destino final. El corazón se vuelve más liviano cuando recuerda: “lo mejor aún viene.”

  • Con pureza y transformación

La esperanza no nos vuelve flojos; nos purifica. La Biblia dice que el que tiene esta esperanza se purifica (1 Juan 3:3). Vivir esperando a Jesús es vivir queriendo parecerse a Jesús.

  • Con fidelidad en la misión

Hasta que Él venga, hacemos lo que Él nos mandó: amar, servir, anunciar el evangelio, hacer discípulos, cuidar a los necesitados, vivir como luz. No nos quedamos mirando al cielo como los discípulos al principio. Los ángeles prácticamente les dijeron: “¡Muévanse! Él vuelve… mientras tanto, obedezcan.”

Y para darle forma a esa esperanza, quiero dejarte una imagen poderosa de Apocalipsis. No lo voy a citar tanto, pero su idea es esta: llegará el día en que el reino del mundo será, por fin y para siempre, el reino de nuestro Señor y de su Cristo (Apocalipsis 11:15). No habrá rincón del universo fuera de su dominio. No habrá mal sin respuesta. No habrá injusticia sin reparación.

Eso es lo que esperamos: un Rey que vuelve para poner todo en orden.

Queridos hermanos, terminamos con una oración y nos conectamos mañana para nuestro ultimo devocional de la serie.

Preguntas de reflexión:

  • Lee Apocalipsis 11:15 y medita en sus palabras triunfantes. ¿Qué es lo que más anhelas de aquel día en que el “reino del mundo” se convierta en el reino “de nuestro Señor y de su Cristo”?
  • La Biblia nos exhorta a “animarnos unos a otros” recordándonos que Cristo volverá (1 Tesalonicenses 4:18). ¿A quién podrías bendecir hoy compartiendo esta maravillosa promesa?

Paso práctico (hoy):

Elige una de estas dos acciones, sencilla pero concreta:

  • Escríbele a alguien un mensaje corto: “Jesús volverá. No pierdas la esperanza.” (1 Tes. 4:18)
  • Haz una decisión de santidad: corta algo que te está apagando espiritualmente y reemplázalo por 10 minutos en la Palabra y oración.

Oración:

Señor Jesús, gracias porque no solo viniste y nos salvaste; también prometiste volver. Aviva en nosotros la “esperanza” de tu regreso. Ayudanos a vivir alerta, con el corazón limpio, desapegado de lo pasajero y fiel en tu misión. Y mientras esperamos, usanos para animar a otros con esta promesa: este mismo Jesús vendrá. Amén.

Devocional en YouTube: https://youtu.be/vXTwieyoeVc

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