Viviendo una vida centrada en Cristo

“¿Qué pasará si ustedes ven al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero?”

Juan 6:62

Muchos ven la ascensión como un “postdata”, un detalle curioso al final de la historia. Pero no lo es. La ascensión no fue una salida teatral para “sacar a Jesús del escenario”. Fue parte del plan desde el principio. Jesús ya lo había dicho: “Salí del Padre… y ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre.” Juan 16:28.

Si lo piensas, era necesario que sucediera así. Imagina lo contrario: ¿y si Jesús simplemente desapareciera un día? Sus discípulos habrían quedado con una fe incompleta, una historia cortada, una esperanza confundida. Pero Dios quiso que fuera muy claro: Jesús no se perdió. Jesús volvió a casa.

Por eso la ascensión fue:

  1. Visible

Hechos lo dice: “fue alzado mientras ellos lo miraban.” Hechos 1:9.

Hubo testigos. Ojos humanos lo vieron irse. La fe cristiana no se apoya en rumores, sino en acontecimientos con testimonio.

  • Física

Jesús se fue como vino: en cuerpo. No se “evaporó”. No dejó de ser humano. Se fue con su cuerpo glorificado. Y aquí hay una verdad que a veces se nos escapa: Jesús no soltó su humanidad al entrar al cielo. Sigue siendo el Dios-Hombre. Eso significa que nuestra humanidad no es despreciable; Dios la redimió y la dignificó. Tu cuerpo importa. No es un estorbo. Es parte del plan eterno de Dios para ti.

  • Con gloria

Hechos dice que “una nube lo ocultó” Hechos 1:9. Y en la Biblia, la nube suele señalar la presencia y gloria de Dios: el Sinaí, el tabernáculo, la guía en el desierto. Esa nube fue como un anuncio: “Jesús entra en la presencia del Padre.” No a lo desconocido, sino al hogar.

Y mientras los discípulos miraban hacia arriba con el cuello estirado, aparecieron dos mensajeros y les dieron una palabra que también es para nosotros:

“Este mismo Jesús… vendrá de la misma manera que ustedes lo han visto irse.”

Hechos 1:11

Eso significa que la ascensión no cerró la historia. La abrió hacia adelante. Jesús subió… y volverá. Y así como fue visible y real al irse, será visible y real al regresar.

Pero hay un detalle aún más pastoral: Lucas dice que Jesús se fue bendiciendo.

“Alzando sus manos, los bendijo… y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.”

Lucas 24:50–51.

¡Qué imagen! Jesús no se fue con frialdad. Se fue con manos levantadas, bendiciendo. Su “adiós” fue una bendición. Y el resultado fue sorprendente: los discípulos no quedaron paralizados de tristeza; “regresaron con gran gozo” Lucas 24:52. ¿Cómo se explica eso? Porque entendieron que la ascensión no era pérdida, sino propósito. Jesús no se estaba alejando de ellos en amor; estaba avanzando el plan para bendecirlos más, enviarles su Espíritu, y preparar el futuro.

La cruz nos perdonó.

La resurrección nos dio vida.

La ascensión nos dio dirección y esperanza: Jesús reina, Jesús intercede, Jesús volverá.

Y aquí está la aplicación simple: si Jesús está “en casa” con el Padre, y tú estás unido a Jesús, entonces tu futuro está amarrado al suyo. No estás caminando hacia la nada. Estás caminando hacia un hogar real, con un Salvador real, y una promesa real.

Preguntas de reflexión:

  • ¿Qué nos dice de Jesús el hecho de que en el cielo conserve un cuerpo humano como el nuestro? ¿Qué nos dice de nuestro propio cuerpo físico?
  • ¿Cómo nos da esperanza y seguridad la ascensión de Jesús al cielo respecto a nuestro futuro?

Paso práctico (hoy):

Cuando mires tu agenda o tus preocupaciones, di en voz baja:

“Jesús está reinando y volverá.”

Luego pregúntate: “¿Qué decisión tomaría hoy si viviera con esa esperanza?”

Haz una decisión pequeña con esa perspectiva: obediencia, paciencia, perdón, valentía.

Oración:

Padre, gracias por la ascensión. Gracias porque tú completas tu obra y no dejas nada inconcluso. Gracias porque Jesús volvió a tu presencia con gloria y con un cuerpo humano glorificado, asegurándonos que nuestra redención es completa. Llena mi corazón de esperanza: Jesús reina y Jesús volverá. Y mientras espero, ayúdame a vivir con gozo, firmeza y obediencia, como alguien que sabe que su Salvador ya abrió el camino a casa. En el nombre de Jesús. Amén.

Devocional por YouTube:https://youtu.be/e9_o1wQz2k0

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