Viviendo una vida centrada en Cristo

“Se presentó vivo… con muchas pruebas convincentes, 

apareciéndoles durante cuarenta días.”

Hechos 1:3

Treinta y tres años lejos de casa es mucho. Imagínate la alegría de Jesús al pensar: “Ya está. Vida perfecta. Cruz cumplida. Tumba vacía.” ¿Qué más faltaba? ¿Por qué no subir al cielo de inmediato, volver al Padre, volver a la gloria?

Pero Jesús esperó.

No se fue al instante. Se quedó cuarenta días. Casi seis semanas. Y esa espera no fue pérdida de tiempo; fue amor en acción. Fue parte del plan del Padre… y parte del corazón del Hijo.

La Biblia resalta que esos cuarenta días estuvieron llenos de propósito. Hechos 1:3 dice que Jesús se presentó vivo con “muchas pruebas convincentes”. Él no quería que sus discípulos vivieran del rumor ni de la emoción. Quería que vivieran de certeza.

Ponte en su lugar: ellos venían de un trauma. Vieron a su Maestro morir. Lo enterraron. Se escondieron. Y de repente: “¡Resucitó!” Era una montaña rusa emocional. Jesús sabía que, si ellos iban a ser testigos, necesitaban algo más que “ganas”. Necesitaban convicción profunda.

  1.  Jesús aseguró la fe de sus discípulos con pruebas reales

No fue una “experiencia mística”. Fue un Cristo resucitado que se dejó ver, tocar, escuchar. Habló con ellos, caminó con ellos, comió con ellos. Les dio evidencias tan sólidas que, cuando llegara la persecución, ya no podrían decir: “tal vez lo imaginamos.” No. Lo vimos.

Eso es una bendición el día hoy. Porque la fe cristiana no descansa en un mito, sino en un evento anunciado y testificado. La resurrección tiene testigos.

Además, Jesús les mostró algo clave: “después de sufrir… estoy vivo.” Hechos 1:3. Eso les preparó para su propio futuro, porque ellos también sufrirían. Pero si Cristo está vivo, entonces el sufrimiento no es el final, y la muerte no tiene la última palabra. El Cristo resucitado frente a ellos era un mensaje con piernas: hay vida después de la cruz.

  • Jesús los reorientó y los entrenó para lo que venía

Hechos dice que Jesús les habló del “reino de Dios” Hechos 1:3. Y también los llevó a la Escritura. En el camino a Emaús les explicó “lo que de él decían” las Escrituras en Lucas 24:27. Y luego “les abrió el entendimiento” Lucas 24:45. Eso es un regalo enorme: Jesús no solo los emocionó; los enseñó. No solo les dio experiencias; les dio fundamento.

Y aquí hay una palabra para nosotros: tú no puedes ver a Jesús físicamente, pero sí puedes encontrarlo en su Palabra, y el mismo Espíritu Santo puede abrir tu mente hoy como lo hizo con ellos.

  • Jesús les confirmó misión y les prometió poder

Jesús no los dejó para que “recordaran tiempos buenos”. Les dio un encargo: “Así como el Padre me envió, así también yo los envío.” Juan 20:21.

Y les dijo que serían sus testigos (Hechos 1:8), proclamando arrepentimiento y perdón.

Pero no los mandó solos. Les prometió poder: “Recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes.” Hechos 1:8. En otras palabras: “yo me voy en cuerpo, pero no los abandono. Mi Espíritu estará con ustedes.”

Entonces, ¿por qué esperó Jesús? Porque amó. Porque preparó. Porque fortaleció. Porque aseguró que su misión continuara… y porque pensó en ti y en mí también. Si Él no hubiera esperado, hoy tendríamos menos claridad, menos testimonio, menos preparación. Jesús esperó para equipar a su iglesia.

Y aquí se conecta con nuestro “esperar”: a veces queremos llegar rápido a la gloria, evitar procesos, saltarnos temporadas. Pero Jesús nos muestra que esperar con propósito es parte del amor. Él esperó por la misión del Padre. Tú también puedes esperar con fe, sabiendo que Dios usa los “cuarenta días” de tu vida para formar, confirmar, y enviar.

Preguntas de reflexión:

  • ¿Cuáles son una o dos bendiciones de los últimos cuarenta días de Jesús en la tierra por las que te sientes especialmente agradecido?
  • ¿A veces sientes impaciencia por disfrutar de la gloria que te espera en el cielo? ¿Cómo puede el ejemplo de Jesús animarte mientras esperas?

Paso práctico (hoy):

Agradece por 2 regalos de esos cuarenta días:

  1. La certeza de la resurrección (tu fe tiene fundamento)
  2. La misión con poder (no estás solo)

Luego pregúntate: “¿A quién puedo animar hoy con esta esperanza?” y envía un mensaje corto.

Oración:

Padre, gracias porque Jesús esperó. Gracias por esos cuarenta días en los que fortaleció a sus discípulos con pruebas, con enseñanza y con misión. Gracias porque no nos dejaste a oscuras ni solos: nos diste tu Palabra y tu Espíritu. Ayudanos a ser fieles mientras esperamos, y valientes mientras damos testimonio. Que vivamos como personas que conocen al Cristo resucitado y caminan en su poder. En el nombre de Jesús. Amén.

Devocional en YouTube: https://youtu.be/6Y6pJT2YtLI

Deja un comentario